El 2 de abril de este año, entró en vigor la Reforma del Sistema Notarial y Registral, considerada la más significativa de los últimos años en Chile. Con la promulgación de la ley Nº 21.772, el país da un paso hacia la modernización de un sistema que no había experimentado cambios sustanciales en décadas. Este esfuerzo de reforma se había intentado previamente hace más de 16 años, pero hasta ahora no se habían concretado modificaciones que respondieran a las necesidades actuales de la sociedad chilena. La nueva normativa busca optimizar el funcionamiento del sistema notarial, adaptándose a las exigencias de una ciudadanía cada vez más digitalizada.
Uno de los aspectos más destacados de esta reforma es la posibilidad de realizar una variedad de trámites de forma remota, lo que impulsará significativamente el uso de la firma electrónica avanzada y de documentos digitales. Según los informes, los ciudadanos podrán obtener copias de escrituras y certificados sin necesidad de desplazarse a las notarías, en muchos casos de forma gratuita. Esta medida no solo ahorra tiempo y dinero a los usuarios, sino que también contribuye a la descongestión de las notarías, de las que muchos se quejaban debido a largas esperas y a la necesidad de desplazamientos que generaban inconvenientes.
La ley también incluye regulaciones importantes respecto a los precios de los documentos notariales y establece horarios obligatorios de funcionamiento para estas instituciones. Con la eliminación de los cargos vitalicios y la calendarización de los servicios, se busca hacer el acceso a la notarización más equitativo y transparente. Estas medidas son bien recibidas por los ciudadanos, quienes a menudo se han sentido frustrados por la opacidad de los costos asociados a la obtención de documentos notariales.
Entre los cambios más notables, la reforma establece que una docena de trámites ya no requerirán pasar por una notaría, reduciendo la burocracia y facilitando gestiones clave para ciudadanos y pequeñas empresas. Estos incluyen permisos de alteración de viviendas económicas, modificaciones de estatutos en sociedades anónimas deportivas, y trámites relacionados con el Código de Aguas, entre otros. La posibilidad de realizar estos procedimientos en línea representa un avance hacia la digitalización de los servicios públicos, alineándose con tendencias globales en administración pública y servicio al ciudadano.
Adicionalmente, se establece el reemplazo de la declaración jurada notarial por una declaración simple para la acreditación de experiencia en concursos públicos, y la simplificación de procedimientos administrativos ante órganos del Estado. Asimismo, se permite el reconocimiento de firmas en documentos privados utilizando firma digital avanzada, lo que amplía aún más las herramientas disponibles para la gestión documental. Estos cambios son un hito en la modernización del sistema notarial chileno, promoviendo la eficiencia y la accesibilidad en la gestión de trámites.


