El alcalde Sebastián Sichel ha llegado a Ñuñoa con el desafío de recuperar la confianza de una población que, durante años, había perdido la fe en las promesas de mejoramiento y seguridad. Sin embargo, su gestión ha comenzado a dar frutos visibles desde el primer momento. La transformación de la plaza Ñuñoa ha sido el símbolo más claro de este cambio. Este espacio, que anteriormente era un punto de encuentro para actividades delictivas, ahora brilla con la nueva pérgola inaugurada y el retorno de las ferias, convirtiéndose en un centro de recreación y encuentro para los vecinos.
Uno de los primeros actos significativos de Sichel fue el desalojo de un departamento en el sector de Los Tres Antonios, donde se identificaron situaciones de riesgo y delincuencia. Gracias a esta acción contundente, el alcalde ha conseguido enviar un mensaje claro sobre su compromiso con la seguridad municipal. Este enfoque proactivo también se ha visto reflejado en la mejora de la infraestructura de seguridad al dotar a las comisarías locales con nuevos vehículos y aumentar el número de efectivos policiales, algo que no se había priorizado en la gestión de la exalcaldesa Emilia Ríos.
Además de centrar sus esfuerzos en la seguridad, Sebastián Sichel también ha adoptado un enfoque integral de mejora urbana. Ha comenzado a iluminar estratégicamente las calles, a cambiar los mosaicos deteriorados y a embellecer diversas plazas. Las acciones son un testimonio del compromiso de su administración por rescatar espacios públicos y hacer de Ñuñoa un lugar más habitable. Se han realizado operativos para la atención de mascotas y se ha renovado el Parque Juan XXIII, mejorando así la calidad de vida de los ciudadanos.
La Comuna de Ñuñoa también ha visto cambios importantes en su administración con la llegada de Tomás Fuentes, exadministrador municipal y actual encargado de Dideco. Bajo su liderazgo, se ha fomentado una estrecha colaboración con la comunidad, lo que ha permitido escuchar las inquietudes y necesidades de los vecinos. Este trabajo conjunto ha brindado a los ciudadanos una sensación de pertenencia y de que su voz cuenta en la toma de decisiones, algo fundamental para fortalecer la confianza en la administración local.
Sebastián Sichel está estableciendo un legado que, con el tiempo, podrá ser recordado por su enfoque transformador en Ñuñoa. Su presencia constante en operativos policiales y su disposición para dialogar con los vecinos demuestran su compromiso firme ante los desafíos que enfrenta la comuna. Con un carácter fuerte, ha logrado romper con el estigma que afecta a Ñuñoa, alejando la imagen de un lugar problemático y rescatando su identidad. La comuna se dirige hacia un futuro más seguro y vibrante bajo la administración de Sichel.




