El gremio del transporte de carga en Chile ha tomado una postura firme frente al gobierno, dándole un plazo de 48 horas para responder a un petitorio crítico que busca mitigar el impacto de las nuevas alzas en el precio del diésel. En reuniones recientes, los camioneros han mantenido una alerta constante, y si la respuesta no es satisfactoria, serán las organizaciones regionales las que se encarguen de determinar las acciones a seguir. Esta decisión refleja la creciente preocupación del sector ante el posible encarecimiento del combustible, que podría llegar a costar casi $1.500 por litro.
El subsecretario de Hacienda, Sebastián Vallebona, se reunió con los directorios de la Confederación Nacional de Dueños de Camiones de Chile (CNDC) y la Confederación Nacional del Transporte de Carga (CNTC) para discutir este tema urgente. Durante la reunión, los gremios presentaron un petitorio que incluye cuatro exigencias claras, comenzando por la solicitud de establecer un Cargo por Combustible, un mecanismo obligatorio que permita ajustar automáticamente los precios en los contratos de transporte en función de las variaciones del diésel.
Además de lo anterior, los transportistas exigieron que el Ejecutivo presente este proyecto ante el Congreso con máxima urgencia y convoque a una mesa técnica para abordar el tema en profundidad. Otro de los puntos críticos en el petitorio es la restitución formal del MEPCO, un mecanismo utilizado para estabilizar precios, que los camioneros consideran esencial para su sostenibilidad operativa. Por último, se busca corregir lo que consideran una distorsión impositiva en el costo del diésel para ciertos transportistas, un detalle que ha suscitado gran preocupación dentro del gremio.
Los presidentes de ambas confederaciones, Juan Araya y Sergio Pérez, subrayaron que las 40 mil empresas del sector no cuentan con márgenes suficientes para enfrentar los constantes aumentos de precios. Este escenario de alzas recurrentes, que se están produciendo cada tres semanas, se agrava ante la posibilidad de que Estados Unidos suspenda las ventas de diésel al extranjero, lo que tendría un efecto devastador sobre el abastecimiento en Chile, uno de los mayores compradores en el mercado internacional.
Por último, los transportistas han hecho un llamado a crear un mecanismo formal y vinculante para el traspaso de sobrecostos en los contratos de transporte terrestre. Sergio Pérez advirtió que las pequeñas empresas del sector son las que sufrirán el mayor impacto y que serán las bases del gremio quienes determinen la necesidad de movilizaciones si la respuesta del gobierno no es la esperada. La creciente incertidumbre económica en el sector del transporte de carga ha llevado a que estos profesionales se encuentren en pie de guerra, en busca de soluciones que garantizan su subsistencia en un mercado cada vez más volátil.




