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Ser emprendedor en Chile: Una tendencia en vías de crecimiento

Ser emprendedor se convirtió en una positiva moda. Cada año hay más personas que se interesan por crear un negocio propio, la posibilidad de administrar los propios horarios y, además, es un sector que ha permitido el desarrollo del país y que ha generado atractivos puestos de trabajos en Chile.

Las cifras son elocuentes. De acuerdo a los estudios de Ministerio de Economía, los emprendedores que iniciaron su actividad como independientes desde 1940 a 1970 llegaban al 10,1 %. En la década del 80 subieron al 12,2 %; en los 90 escalaron al 19,4 %; en el 2000 alcanzaron al 33,8 %; y sólo en los primeros tres años de esta década se registra un 24,5 %. Y las cifras siguen aumentando.

Las razones de este exponencial aumento de emprendedores tiene relación con los beneficios que tiene el hecho de tener algo propio, pero también tiene que ver con el desarrollo económico del país, mayores oportunidades de inversión, mayor capacitación a sectores vulnerables y diversos programas que han permitido el surgimiento de ideas innovadoras y que han tenido un gran apoyo en el sector privado.

Pero, estas positivas cifras no sólo se reflejan a nivel interno. Según el informe del Global Entrepreunership Monitor, Chile es el segundo país de la región latinoamericana con más emprendimientos. El primer lugar lo ostenta Ecuador.

Este mismo reporte indica además que los emprendedores chilenos inician sus negocios por oportunidad. La tasa de emprendedores chilenos que crea nuevos negocios por oportunidad asciende a 57,7 % y solo el 20,1 % lo hizo por necesidad, por no ver otra opción en el mercado laboral.

Dichas cifras ubican a Chile por encima del promedio de la región. De hecho, en Latinoamérica y el Caribe, sólo el 45,4 % emprende por oportunidad y el 22,4 % lo hace por necesidad.

A nivel global, Chile se ubica por sobre España y China, donde el 33,2 % y 35,9 % respectivamente, emprende por oportunidad. Entre los países analizados, el que tiene las cifras más cercanas a las de Chile es Estados Unidos con 57,4 (oportunidad) y 21,2 % (necesidad).

Si bien las cifras son auspiciosas, los emprendedores aún deben sortear distintas dificultades, como por ejemplo la capacitación y el financiamiento. Ante la escasez de recursos, muchos de los emprendimientos quedan a mitad del camino y no se desarrollan, principalmente, por falta de información.

Sin embargo, la situación está cambiando y hay varias fundaciones y organizaciones que ofrecen tanto ayuda en capacitación como también nuevas formas de generar recursos. Una alternativa bastante requerida por las Pymes es el Crowdfunding, una dinámica que permite aportar dinero a una causa o idea a cambio de participar como inversionistas del proyecto y, de esta manera, recibir beneficios vinculados al éxito.

Otra solución de financiamiento a la que han recurrido los emprendedores es a las alternativas existentes al factoring, como BolsamiPyme, por ejemplo, una de las opciones más ventajosas a las que se puede recurrir a la hora de obtener dinero fresco con el que salir de apuros o agilizar gestiones comerciales. Ingresar al mercado de facturas y obtener rápida liquidez mediante este sistema puede ser garantía de éxito comercial en casos tanto de crisis como de bonanza.

Sin duda, el mundo del emprendimiento ha dado buenos frutos para el desarrollo de la economía ¿Cuáles son los próximos desafíos? Crear mayores alternativas de financiamiento, programas para pequeñas empresas, más acceso a créditos bancarios y, principalmente, menos burocracia, son los aspectos que aún están a debe.

Ser un emprendedor ya se instaló en el vocabulario del chileno, ahora sólo se debe permitir su desarrollo.

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