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Delincuencia en Chile: ¿Quién es el culpable?

Lo vemos en las noticias y en las calles. La delincuencia pasó ser algo cotidiano, exacerbado también por los medios y el contenido principal de programas de entretención que sólo exhiben el mayor morbo que sea posible. Pero también está presente en la esquina, en el metro, mientras te diriges a tu casa, cerca del colegio de tus hijos y de todo lugar que sea público y fácil para cometer cualquier delito.

Es el tema recurrente de los políticos y también de las autoridades actuales que deben lidiar cada cierto tiempo con hecho noticioso impactante para la opinión pública. De acuerdo a la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (Enusc) realizada por la Subsecretaría de Prevención del Delito, concluyó que el índice de victimización llegó a su punto más alto desde 2012.

Según la medición, en 2015 un 26,4% de los hogares ha sido víctima de un delito de alta connotación social, lo que representa un 2,9 puntos porcentuales más que en 2014, cuando este índice llegó a 23,5%. En estos delitos se incluye el robo con violencia o intimidación por sorpresa en la vivienda, vehículos, hurtos y lesiones.

De acuerdo al subsecretario de Prevención del Delito, Antonio Frey, las razones de este aumento tienen relación con las nuevas técnicas que han aparecido para cometer ilícitos, como los son los robos a cajeros automáticos, los llamados “portonazos” o los secuestros, delitos que han tenido una gran impacto en la opinión pública debido a los medios de comunicación.

Si bien la clase política se divide ante la responsabilidad detrás de estas cifras, lo cierto es que se trata de un tema que preocupa a la ciudadanía pero poco se hace en cuanto a analizar en profundidad este fenómeno.

La “mano dura a los delincuentes”, “acabar con la puerta giratoria” o “se le acabó la fiesta a los delincuentes” han sido los eslóganes preferidos de los candidatos presidenciales y parlamentarios, pero nada se ha hecho en cuanto a la raíz del problema. ¿Se terminará la delincuencia con más cárceles en el país o con más “mano dura”? ¿Disminuirán los delincuentes con penas más efectivas o, incluso, con una ley que permita la pena de muerte?

El tema carcelario está en una profunda crisis. De acuerdo a un estudio realizado por el Instituto de Derechos Humanos (INDH), indica que el hacinamiento es la deficiencia más común dentro de las cárceles. De hecho, el Centro de Cumplimiento Penitenciario de Copiapó para hombres es el penal más hacinado del país, con 707 internos para apenas 198 plazas (357,1% de hacinamiento), seguido por las cárceles masculinas de Limache (360,7%), con 84 plazas para 303 internos, y Santa Cruz (229,5%), con 132 plazas para 303 personas. Sin embargo, las cárceles son solamente un eslabón más de este problema.

La pobreza y los índices de desigualdad también son claves para entender a cabalidad este problema social. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Chile se mantiene como el país más desigual, seguido por México y Estados Unidos. Se suman a esto los altos índices de pobreza que aún persisten en el país, el narcotráfico y las razones sociales,como por ejemplo, padres de niños que deben cumplir condenas por delitos y que luego se insertan en los mismo círculos de delincuencia.

El responsable de la delincuencia no debe ser señalado con nombre y apellido, sino analizada desde diversos puntos de vista que van más allá de una puerta giratoria o de falta de justicia. La falta de oportunidades, la profunda desigualdad que hoy exhibe Chile y las fallidas políticas públicas para entregar apoyo a jóvenes en situación de vulnerabilidad – la crisis de Sename- son parte de este análisis que debemos realizar como sociedad y, también , como parte de la agenda de temas en las próximas elecciones municipales.

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