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Cambio Climático en Chile: Un problema que nadie quiere enfrentar

El Presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado en claro su postura: el cambio climático es un invento de los chinos como una estrategia para evitar mayor competencia. Ante esta postura, la comunidad científica, mandatarios de otros países y organizaciones que han luchado por esta causa, se han mostrado preocupados porque el futuro no se ve esperanzador, más aún con esta postura de uno de los países más contaminantes del mundo.

El cambio climático ya está instalado. De hecho, el 2015 fue el año más cálido que se tenga registro en la tierra, sumado a otros fenómenos meteorológicos locales que han puesto en jaque a diversos gobiernos. En Chile, la discusión no ha estado ajena, pero aún no se toma conciencia de las consecuencias del aumento de la temperatura a nivel global.

Recientemente se ha publicado el Informe País Estado del Medio Ambiente 1999-2015, preparado por el Centro de Análisis de Políticas Públicas del Instituto de Asuntos Públicos (Inap) de la Universidad de Chile, el cual ha entregado una conclusión lapidaria: el cambio climático ha provocado que el territorio chileno sea  cada vez más pequeño.

El trabajo que recopiló estadísticas sobre aire, aguas continentales, bosque nativo, suelos, ecosistemas marinos y borde costero, asentamientos humanos y energía, da cuenta de una  pérdida de bosques, biodiversidad, agua y recursos costeros en todo el país. En otras palabras, el país se está achicando a pasos agigantados.

Nicolo Gligo, director del centro de análisis y autor principal del informe, ha indicado que hay menos territorio y que los esfuerzos por revertir esta situación han sido insuficientes. Pero, según el especialista,  lo que más preocupa es el escenario actual: no hay ninguna posibilidad de recuperar el suelo ya perdido y, peor aún, la erosión sigue avanzando. Lo mismo ocurre con las especies extintas y las que están en vías de desaparecer.

En cuanto al bosque nativo -que se pierde a una tasa de 17 mil hectáreas por año- el informe indica que se puede revertir prohibiendo el reemplazo por plantaciones.

Sin embargo, sí se puede enfrentar la desaparición de especies en el ecosistema a marino con la aplicación de leyes y mejor fiscalización. No obstante, esto dependerá tanto de las autoridades como también de la comunidad que trabaja en torno a esta actividad.

El objetivo de este informe es dar a conocer una realidad que está sucediendo hace más de ocho décadas y que no se ha hecho nada al respecto. Hay políticas, planes y leyes que enfrentan este problema pero que sencillamente no se aplican o han sido insuficientes.

La comunidad científica ha sido clara: el calentamiento global ha provocado el derretimiento de glaciares de forma más rápida en los últimos 10 años, una situación que ya está provocando fenómenos climáticos extremos y una subida alarmante en el nivel de mar y que ha afectado a países en situación de pobreza.

Por otra parte está el proceso de desertificación, que sigue avanzando hacia el sur de Chile y que amenaza la agricultura y, en consecuencia, la actividad económica. De hecho, los científicos estiman que Santiago tendrá un clima muy parecido a Coquimbo en los próximos 50 años.

No cabe duda que se trata de una situación grave, que amenaza la biodiversidad, el crecimiento económico y la subsistencia de familias que trabajan con los recursos naturales ¿Hay un plan para enfrentar el cambio climático? ¿Se ha puesto en la discusión pública los efectos del cambio climático? Al parecer aún no es un tema prioritario y, como siempre, los que tendrán que pagar las consecuencias será la población más vulnerable.

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